viernes, 16 de abril de 2021

EL NUDO MARÍN

EL NUDO MARÍN


Por Xavier Padilla



Uno de los ricos ancestros paternos de Simón Bolívar, Francisco Marín de Narváez (1620-1673), tuvo, con una presunta negra, parda o mulata, llamada Josefa María Martínez de Porras y Cerrada (1629-1669), casada con José Ramírez Arellano, una niña a la cual reconoció («hija reconocida: blanca de calidad»), quien muy pronto sería —a los 4 años— heredera (pues Francisco Marín de Narváez moriría) de su inmensa fortuna. Se llamaba María Josefa y se apedillaba, pues, como su padre, Marín de Narváez.

    María Josefa Marín de Narváez (1668-1692) era mestiza y rica. Y devino —por expropiación— futura bisabuela de Simón. Es ella quien origina el famoso «nudo genealógico Marín».

    Ocurre que el entonces Procurador y Alcalde de Caracas, Pedro Jaspe de Montenegro, designado en el testamento del padre de la niña (aunque sin parentesco alguno con él) como tutor «suplente» (en caso de morir la tía, tutora y criadora por defecto), decidió arbitrariamente, una vez huérfana, casarla lo antes posible (a los 13 años) con su sobrino, Pedro de Ponte Andrade Jaspe, para hacerse de su fortuna. Ni corto ni perezoso ante tamaña fortuna, el alcalde había decidido desconocer la tutoría testamentaria de la tía, María Marín de Narváez, con el pretexto de que las mujeres, excepto las madres y las abuelas, no tenían legitimidad para tal responsabilidad.

    Así, la niña María Josefa devino, por casamiento forzado e ilegal (con un confiscador designado para apropiarse de su fortuna), madre a los 15 años de la abuela paterna de Simón: María Petronila Ponte-Andrade y Marín (1684-1735). El espurio esposo de María Josefa, sobrino del rapaz Alcalde y padre de esta niña, confesó en su testamento de 1716 que antes de su matrimonio no tenía posesión alguna de bienes, y que dicho casamiento le convirtió instantáneamente en dueño de varias casas en la plazuela del convento de San Jacinto; de una hacienda de cacao en el valle de San Nicolás, en Barquisimeto; de otra de cacao en Nirgua (ambas con esclavos que «me fueron entregados por el dicho mi tío, como tutor que fue de la dicha mi mujer»), sin mencionar otras propiedades, como las minas de Cocorote…

    A María Petronila, fruto funcional de esta unión, mestiza pero inmensamente rica, luego la «cazaría» (más que casaría) Juan Vicente Bolívar y Martínez Villegas, abuelo de Simón. Qué importa un poco de sangre negra en el linaje si trae buena pasta, si luego todo se puede ocultar con pasta…

    Es de este robo a una niña de 13 años de donde proviene la mayor parte de la inmensa fortuna de los Bolívar, la cual para 1800 era tal vez la más importante de la provincia de Venezuela, y con toda seguridad una de las primeras de Hispanoamérica.

    Los Bolívar siempre trataron desesperadamente de obtener un título nobiliario, perdiendo en vano mucho dinero en su compra varias veces por no presentar todos los registros de su árbol genealógico, tratando de ocultar no sólo la impureza de sangre de su bisabuela, sino algo más grave aun: cómo la fortuna de esta pasó espuriamente a su descendencia. Los Bolívar fueron ricos, pero nunca pudieron ser nobles, quedaron atados a su robo, no lograron zafarse del nudo Marín.


X. P



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Fuentes:


• «Bolívar», Salvador de Madariaga, tomo I, 1951, Espasa-Calpe, Madrid, segunda edición 1975, págs. 54-57.


• https://www.geni.com/people/Mar%C3%ADa-Josefa-Mar%C3%ADn-de-Narvaez/6000000000250881028

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